
Ha costado más de lo previsto, pero el primer gran paso ya está dado: José María “Pechito” López es desde ayer oficialmente el primer piloto anunciado por el USF1 Team para participar de la temporada de la Fórmula 1 del año 2010.
La noticia ha sido también confirmada por el sitio web del equipo norteamericano.
De esta manera López se asegura su participación en el mundial, convirtiéndose en el 24° piloto argentino en ser parte del “Gran Circo” y el primero en los últimos 9 años.
Durante la tarde de ayer, López mantuvo una última reunión por el tema con la Presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner y Peter Windsor, uno de los más altos directivos del USF1, tras la cual se ha sellado el acuerdo y el anuncio final del arribo del argentino a la Fórmula 1.

Si bien hace mucho se venía hablando sobre las concretas posibilidades de López de acceder a la butaca del nuevo equipo norteamericano, y si bien se especulaba con que todo estaba listo, hizo falta finalmente la intervención oficial del gobierno argentino para que el piloto lograra reunir el dinero necesario para subirse al auto. El gobierno nacional ha aportado nada más y nada menos que 2 millones de dólares para ayudar a Pechito a llegar a la máxima categoría deportiva del automovilismo mundial.
Será bueno a partir de ahora tener en cuenta un par de cosas: en primer lugar que será importante que ya mismo se esté trabajando para el año 2011. No se le pueden pedir resultados magistrales a López sobre un USF1-Cosworth, pero sí será importante mantenerlo en la Fórmula 1 y que los aportes (además de sus performances) estén allí cuando se los necesite a tiempo. En segundo lugar también será bueno no juzgar mal los resultados que pueda obtener López en esta primera temporada a bordo de un auto de (por ahora) dudosas cualidades. Lo importante es que ya está allí. Ahora habrá que seguir trabajando para que se quede por mucho tiempo y pueda avanzar.
Lo de Pechito se trata ahora de hablar poco, escuchar, mirar, aprender y poner todo lo que sabe en la pista, sobre la que por lo menos deberá ganarle (como referencia lógica) a quien sea su compañero de equipo.
