
Mientras todos nosotros seguimos debatiendo que si el Scoring sí, que si el Scoring no… que si esto y que lo otro…Mientras seguimos dejando pasar buenas oportunidades para salir a la calle y demostrar de una vez por todas que podemos hacer las cosas bien, dejándolo todo para otro momento (que casi nunca llega), el sistema de puntos para los conductores que pueblan a diario las calles de gran parte de nuestro bendito país sigue mostrando grietas que muy posiblemente nunca lleguen a ser reparadas.
Perdonen ustedes este tinte de pesimismo repetido y (a veces) aburrido, pero hay una sabia frase que dice en latín “Res, non verba” que bien podría traducirse en “Hechos, no palabras”… y ahí está el tema.
Vayamos por partes: no vamos a venir ahora a discutir si el scoring sí o si el scoring no. Esto es algo que a todos nos tiene bastante hartos, pero el caso es que si la vamos a hacer hagámosla bien y en eso parece que el sistema que se está implementando hace bastante agua. Y como ejemplo vale tan sólo un botón: se habla mucho de las motos y de los cascos… sin embargo ahí están, pululando como insectos que nos invaden por doquier esos imprudentes que llevan el casco en el codo, o a la mitad de la frente (o simplemente no lo llevan…) y también ahí están los peligrosísimos motociclistas que se dedican al delivery callejero. Y no vayan a pensar que nadie los ve… no señores, a esos los ve todo el mundo y viven con scoring o sin scoring.
La imagen se repite hasta el cansancio y ya es parte del paisaje cotidiano de una ciudad que ya está acostumbrada a su presencia pero cuyos habitantes (sobre todo los automovilistas y peatones…) los sufren.
El estereotipo de ellos dice que usan mal el casco (o no lo usan…), que no respetan semáforos en rojo, sendas peatonales, que muchas veces aceleran alocadamente sobre las veredas y que no son muy amigos que digamos de los carteles de contramano.
Ah! como si fuera poco, nada de llevar luces por la noche, patente a la vista o cosas por el estilo. Y si algo faltara al combo explosivo… la mayoría son menores de edad y no se cree que tengan registro para conducir nada de nada…
Grave, muy grave…
Así se los identifica fácil… pero, pero… nadie hace nada para corregir esos males de nacimiento y ellos (los motociclistas del delivery peligroso) siguen procreándose y reproduciéndose al amparo de unas leyes (y de aquellos que deberían hacerlas cumplir…) que parecen mirar hacia otro lado como ignorando que ellos también son conductores…
Y allí van… haciendo de las calles y las veredas de la ciudad donde vivimos un verdadero infierno y un auténtico pandemonio en el que hay que ir sorteando los problemas que ellos nos plantean como si eso fuera divertido.
Y otra más… ya que hablamos de motociclistas “fuera de toda ley”… algo para pensar: ¿alguien controla si los cascos que sí usan muchos de los motociclistas (de delivery o no…) están en condiciones de usarse? ¿alguien les ha dicho que un casco tiene una vida útil que no puede ni debe ser muy larga? Para pensar…
En fin, baches y más baches por tapar… casi tantos como los que encontramos a cada metro en las calles de la ciudad.


31/01/2009
Res non verba significa “las vacas no hablan”
Los supuestos debates intelectuales de este blog me dan mucho sueño.
Volvé Lucho!
31/01/2009
Miliki, muy bueno lo de las vacas… aunque ya lo había leído en otro lado… De todos modos, todas las opiniones tienen su gran valor y obviamente va el agradecimiento por estar ahí y en definitiva opinar. De eso se trata. Gracias.