
La cosa se está poniendo espesa de verdad y ya está pasando de castaño oscuro. La preocupación generalizada puede ser la síntesis perfecta para describir lo que está pasando en el ambiente automotriz mundial (cosa que como ya se sabía ha llegado de manera inexorable a la Argentina). La crisis financiera internacional ya está haciendo sentir de manera concreta y en carne propia su onda expansiva sobre los trabajadores argentinos y por consiguiente sobre las espaldas de sus familias.
La empresa General Motors se ha comprometido por estas horas a no despedir a muchísimos de los empleados que desarrollan sus tareas en la planta que tiene en la provincia de Santa Fe, en Argentina.
A cambio de eso (evitar los lamentables y temidos despidos) ha informado que se procederá paulatinamente a una notable rebaja de sueldos que de manera escalonada llegará hasta el 40% del salario que perciben los trabajadores en la actualidad.
La Vice Ministra de Trabajo de la Provincia de Santa Fe, Alicia Siciliani, ha dicho que la empresa de origen norteamericano se comprometió a abonar los sueldos inicialmente en un 100%, para pasar luego a rebajarlos hasta el 80% y finalmente (a finales del año 2.009) terminar abonando a los trabajadores el 40% de su remuneración actual, en todos los casos cumpliendo con la cobertura social obligatoria e indispensable.
De esta manera General Motors Argentina deja totalmente sin efecto los 435 despidos que se habían comunicado oportunamente el pasado 24 de octubre de 2.008.
A su vez la funcionaria provincial ha dicho que tanto la empresa como el gremio (SMATA) (Ver en la foto de la nota una de las protestas del gremio) han llegado a un acuerdo para eliminar por completo la palabra “despidos” de las negociaciones.
