
Ya se sabe que George Bush durará en el gobierno de Estados Unidos lo que un p… suspiro dentro de una canasta. Poco y nada le queda a uno de los presidentes menos populares del país del norte de poder en las manos, pero a pesar de eso se está dando un “gustito final” (¿o es su última voluntad?) como para complicarle la existencia a su sucesor, el recientemente elegido Barack Obama.
En realidad no le está complicando la vida a Obama, se la está complicando (y en forma) a las empresas como Ford, Chrysler y General Motors que le piden a gritos un rescate económico tal como hizo con los bancos recientemente.
El tema no es menor en absoluto y tan grave y pesado es que se dice inclusive que una de las tres empresas (General Motors concretamente) podría no llegar a subsistir más allá de fin de año (leyeron bien) si es que el Congreso norteamericano no aprueba el rescate. Así las cosas, las empresas en peligro han elevado el pedido al gobierno yanqui y al Congreso del desembolso de unos 25.000 millones de dólares para no caer en el abismo.
Lo lamentable para las empresas es que la respuesta que recibieron hasta el momento es de una negativa total lo que hace pintar al panorama mucho más negro aún.
Definitivamente George Bush está decidido a vender cara su tremenda derrota en las pasadas elecciones y ahora claramente ha tirado (literalmente) el fierro caliente a manos de Barack Obama que a partir del próximo 20 de enero de 2.009 (cuando asuma la presidencia) ya deberá afrontar una situación que le quemará las pestañas.
Planteada la contienda para ver quién la tiene más grande, lo tremendo es que detrás de eso están tres empresas monstruosas en materia automotriz, legendarias, que a su vez detrás suyo tienen a miles y miles de personas y sus familias que (dadas como están las cosas) podrían quedar de un momento a otro en la calle. Y lo que es más… el drama se extenderá inexorable a otras partes del mundo en donde esas empresas tiene representaciones y factorías.
¿Cómo repercutirá la debacle Norteamérica en la Argentina? Seguramente la onda expansiva se hará sentir, esperemos que sea de la manera más suave y con las consecuencias menos lamentables posibles. Ojalá.
