¿Usamos la cédula azul?




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Los argentinos tenemos una fama ganada “en muy buena ley”, digo, merecidamente… Me refiero a ese costado no tan oculto del que casi todos hacemos gala que nos muestra como “tipos que se las saben todas”. Voy a pecar de pedante y soberbio, pero para serles franco, diré que casi es cierto: los argentinos hablamos de todo. Con seguridad, sin miedos, sin temor a hacer el ridículo, convencidos y con ganas de convencer a los demás. Hablamos de política, de deportes, de lo que sea… y así seguirá siendo.
También ese “saberlo todo” abarca el tema del manejo, de andar sobre un auto. Y ahí también, muchas veces “hacemos agua”…o lo que es lo mismo: dejamos mucho que desear.

Además de ser unos auténticos campeones del mundo a la hora de romper las reglas y cometer infracciones como si nada pasara, también sabemos ser los número uno a la hora de hacer esas cositas que no se ven, que no molestan a nadie, pero que en definitiva podrían hacerse mejor…Podría poner un ejemplo concreto y decir que no hace mucho me enteré del uso de una cédula azul en el vehículo y (me hago cargo de mi ignorancia…) francamente la noticia me dejó sorprendido.

La cédula azul es una tarjeta que el propietario de un vehículo (siempre y cuando sea particular) extiende a una o más personas para que puedan usar el vehículo de su propiedad tanto en el territorio nacional como así también en los países limítrofes.
Perdonen ustedes si lo que estoy diciendo es una soberana obviedad y sepan que creo sinceramente que no son muchos los argentinos que circulan con esta cédula en su billetera.
No es que olvidarla o no tenerla es una infracción, no, no, de hecho no lo es y tal vez si algún agente de la policía nos llega a detener por un simple control y no la tenemos encima sea considerado como apenas una falta leve (casi un detalle)…

Como quedó expresado, la cédula azul no es de carácter obligatorio ni reemplaza en absoluto a la cédula verde. El propietario del auto puede autorizar a tantas personas como desee para que conduzcan su vehículo y tener (cada uno) una cédula azul.
Si el dueño vende su auto, automáticamente esas cédulas azules caducan en el acto.

Este sistema de identificación de vehículos particulares entró en vigencia a partir de Marzo de 2.006 y se ha implementado como un método más que válido ante la enorme cantidad de robos, salidas desautorizadas fuera del territorio nacional y fundamentalmente para evitar la concreción de hechos ilícitos sobre un auto ajeno.

La cédula azul (que no tiene vencimiento) puede tramitarse en la Dirección Nacional de los Registros Nacionales de la Propiedad Automotor y Créditos Prendarios (DNRPA) cita en Av. Corrientes 5.666 de la Capital Federal.

Ahora que ya lo sabemos todos, no estaría mal comenzar a poner la documentación en orden, hacer lugar en la billetera y tomarse unos minutos para tramitar cosas como ésta que en definitiva hacen que también seamos mejores sobre un automóvil.

Ahora seamos sinceros…¿cuántos de ustedes llevan encima, entre la documentación del auto de su mujer (o viceversa) la famosa tarjeta azul? Opinen por favor…



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Autor: Marcelo - 26 Agosto 2008 - En Opinión

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