
No quisiera hacerme merecedor de un ejército de enemigos por escribir esta nota. Antes que nada deseo aclararles a todos aquellos que se sientan blanco de mis comentarios (léase: taxistas) que tomen estas palabras como si se tratara del consejo de un amigo. Dicho esto, me hago cargo de mis pensamientos y los vuelco a manera de nota de opinión meramente personal.
Hace un largo tiempo vengo observando con bastante detenimiento y curiosidad el comportamiento de los conductores de taxis de Buenos Aires (hay de todo claro…). Algo que siempre me ha llamado poderosamente la atención en las calles de mi ciudad es el contraste producido por la aparentemente irremediable diferencia de velocidad entre los vehículos (digo, entre taxis y autos particulares). Con esto quiero decir que hay autos que van a una velocidad aceptable y permitida, hay otros que circulan irresponsablemente a altísimas velocidades y hay otros que definitivamente parecen salidos de una película filmada en cámara lenta. Esto es algo muy fácil de observar en las anchas avenidas. Prueben, tómense unos instantes y hagan la prueba. Claro, ustedes estarán pensando que se me ha pelado algún cable y que no se necesita estudiar mucho para darse cuenta de esto y entonces convendrán conmigo que, efectivamente, eso sucede. A diario. En todo lugar.

Sin ánimo de hacer de esta nota una infelíz caza de brujas, sostengo que por lo general los autos que andan muy lento son taxis. Y aquellos que circulan a altísimas velocidades, también.
¿Y entonces? Muy simple, los taxis regulan su andar por las arterias de la ciudad a su entero gusto, antojo y placer y es ahí cuando el problema comienza. Alguna vez alguien me dijo al ver una de esas carreras de larga duración tipo Le Mans en donde conviven diferentes categorías de autos, que uno de los principales peligros era la diferencia de velocidad entre las máquinas y esto me parece es perfectamente aplicable al caso que nos ocupa como para graficarlo más.
Por lo general los automovilistas vienen a un ritmo por las calles y avenidas que para decirlo de alguna manera es “automático”. Uno sabe más o menos como fluye el tránsito vehicular por tal o cual avenida por ejemplo y en consecuencia así anda. Lo que no es esperable y no se puede prever es el andar casi a paso de hombre de los taxis que por su mano derecha circulan a unos 20 kilómetros por hora o menos en busca del tan ansiado pasajero salvador (incluso muchos creen que lo hacen para ahorrar algo de combustible…).

Estando detrás de un taxi vacío en plena ciudad debes entonces armarte de verdadera paciencia. Puedes hacer sonar tu bocina, puedes advertirle con luces o de la manera que sea pero su ritmo no variará en absoluto y hasta es factible que con el agregado de la famosa viveza criolla el conductor del taxímetro decida inclusive reducir la velocidad. Créanme, a más de uno le habrá pasado lo mismo. Yo mismo lo he visto con mis propios ojos, hay taxistas que para alejarse del taxi que los precede y tener más chances de conseguir pasajeros llegan a detenerse en plena avenida con el semáforo en verde sin importarles nada de nada de los demás. Yo he sido testigo y víctima de esto. Eso sí, una vez que ha subido un pasajero la velocidad ya no será la misma. Entonces verás a ese mismo taxista apurarte de la manera que sea en pos de llegar a destino lo antes posible y si tiene que superar los límites de velocidad permitidos lo hará, sin la más mínima culpa y responsabilidad. No juzgo con esto la intencionalidad. Sólo digo que es lo que sucede.
¿A qué quiero llegar con todo esto? Al equilibrio, allí es a dónde quiero llegar. En estos casos se ve cómo somos, de qué somos capaces. En estos casos se aprecia claramente el movimiento pendular de los conductores (en este caso, taxistas) que no miden consecuencias ni cuando van a 20 Km/h., ni cuando se detienen frente a semáforos en verde realentando a todos los demás ni cuando con un pasajero a bordo viajan a velocidades más allá de los límites permitidos.
Por eso con todo respeto pregunto ¿no hay control para este tipo de situaciones? ¿no hay premios y castigos en esta sociedad conductora? Y voy más allá entonces… al circular de esta manera, los taxis ¿son realmente peligrosos? Yo ya tengo mi opinión formada (se habrán dado cuenta) ahora espero las de ustedes.

Mayo 29th, 2008 at 1:15 pm
Estoy de acuerdo con lo q planteas en la nota, hacen lo que quieren en la calle y te falto agregar cuando estas doblando en una esquina y se frenan de golpe en la ochava para levantar o bajar un pasajero!
Mayo 29th, 2008 at 2:03 pm
Tenés toda la razón Martín… obvié eso y alguna que otra cosa más…
Ojalá algún día se adapten a las mínimas normas de convivencia en la calle.
Junio 1st, 2008 at 4:48 pm
Yo por una parte estoy de acuerdo con la nota pero por el otro no.
Yo como conductor me molesta mas el peaton parado debajo del cordon que el taxista que maneja despacio.
Creo que tomando un poco de conciencia esto se soluciona.
Es evidente que el carril derecho esta destinado a taxis y colectivos, el izquierdo a bicicletas. Entonces habria que saber por donde circular para no quedar mal parado.
Y para mi el principal conflicto no son los taxis sino los colectivos que se creen los apoderados de la calle y hacen lo que quieren sin importarle nada de los 3eros.
Lo mas comico que exigen carriles exlusivos para que anden ellos solos y para seguir haciendo lo que quieran… y por supuesto “¿Para que frenar en el semaforo?” las infracciones que cometen son terribles.
Ademas me parece una total dsicriminacion a los taxistas que al fin y al cabo estan trabajando al igual que los colectiveros.
Este tema da para mucho… y ni hablar de las motos…
Junio 1st, 2008 at 7:46 pm
Julián estoy de acuerdo con tus opiniones excepto por lo que pensás acerca de la discriminación hacia los taxistas. Bajo mi punto de vista entiendo que todos necesitan trabajar pero eso no implica que se detengan en cualquier lado o que circulen a velocidades no permitidas ni toleradas. Claro que ésto no quita que haya otros integrantes de esta sociedad que también cometen faltas e irregularidades, desde ya. Los colectiveros son unos y también muchos automovilistas “comunes” lo hacen. Ni hablar de los peatones tal como vos planteas.