
El mal ya está tan extendido que prácticamente no lo notamos como una anomalía. Esa famosa y tristemente célebre frase tan argentina como el mate y el tango, la que dice “hecha la ley, hecha la trampa” no es algo que nos pinte precisamente de la mejor manera y sin embargo nos empecinamos en repetirla hasta el hartazgo y muchas veces con orgullo, tonto, pero orgullo al fin.
Es que a los argentinos (y en particular a los porteños que creemos vivir en un país aparte) se nos tilda de muchas cosas que casi siempre son ciertas y una de esas “acusaciones” que se nos hace es la que hace referencia a las infracciones. Constantes. Compulsivas.
Podría decirse que quienes nacemos y habitamos esta bendita tierra traemos desde la mismísima cuna ese gustito tan particular por violar las normas, por ir más allá de lo permitido. Y en esas situaciones carentes de límites autoimpuestos es cuando aflora lo peor de nosotros, aunque en realidad lo peor sea que por lo general nos vanagloriamos por la infracción cometida y los cómplices que las festejan.

Los casos pueden ser tan variados como infinitos. A diario nos enfrentamos a situaciones que nos delatan y nos dejan expuestos como los campeones mundiales en la materia y muy a pesar de algunos (entre los que me incluyo) nadie parece poner lo mejor de sí para corregirlo. Dentro del abanico tan variado de infracciones que solemos cometer cada día están aquellas que se cometen a bordo de un auto y es aquí cuando el espectro de posibilidades crece a su vez de manera insospechada.
Infracciones se pueden cometer de muchísimas maneras y nada, absolutamente nada puede justificar que se cometan, pero… (los argentinos somos maestros en esto de poner “peros”) nosotros nos encargamos que de alguna manera se minimice el tema y hasta muchas veces intentamos adosarle algún costado humorístico como para hacer que la falta parezca menor.

En esta vidriera nefasta de variedades disfrazadas de infracciones podemos elegir lo que se nos antoje. Podemos optar por aquellos que se empeñan en llegar al hogar (o a donde sea…) y casi como ignorando a sus conciudadanos dejan su auto parado sobre la vereda sin entrarlo al garage obstruyendo el normal paso de peatones. Tenemos también a aquellos que tímidamente y como si no pasara nada estacionan de la manera más artera en cualquier lugar obstruyendo entradas de garage y hasta incluso las más que útiles rampas para discapacitados ubicadas (afortunadamente) en las esquinas de la ciudad.
Ni hablar de aquellos que estacionan en zonas prohibidas y con la mirada cómplice de policías o agentes del “orden” logran su cometido esgrimiendo un impresentable e irresponsable “ya te lo saco…” ante el guiño de quien debe multarlo sin miramientos.
Parece que en nuestro país las infracciones ya encontraron su antídoto, mediante vanales explicaciones, originales tretas y hasta con hechos de corrupción que pueden llegar a la entrega de dinero a cambio de mirar para otro lado, todo absolutamente todo se pasa al olvido y mientras tanto la vida sigue y los peatones y los automovilistas que no entran en ese sucio juego siguen sufriendo las consecuencias.
¿Sendas peatonales?¿Semáforos?¿Barreras bajas? ¿qué es todo eso…? Mejor lo dejamos para otra oportunidad.
No hay vuelta para darle, a los argentinos nos gusta eso de violar normas. Como sea. Donde sea. Lo que sea. Por lo que sea.
Ya se ha dicho: hecha la ley, hecha la trampa. En ésto los argentinos somos los mejores por lejos, aunque a muchos nos pese hasta la mismísima vergüenza.

Mayo 22nd, 2008 at 10:22 pm
Este problema, como muchos otros, tiene una solucion muy simple,una multa economica importante con un plazo de 48hs, si no pagas vas a la carcel. pero tenemos un gobierno tan corrupto y sobretodo tan “INUTIL” que esto no va a suceder nunca. No se quien es el autor de esta frase pero creo q va con la teoria “DE NADA SIVEN LAS LEYES, SI NO HAY CASTIGO POR ROMPERLAS.”
Mayo 23rd, 2008 at 3:32 pm
Todos pedimos la máxima dureza en el cumplimiento de leyes y aplicacion de los castigos, pero, ojo !, siempre y cuando se aplique al otro, cuando no toca a nosotros la cancion es otra…
Mayo 26th, 2008 at 7:53 pm
Es estupido exigir algo q uno no puede o no esta dispuesto a cumplir, las leyes son iguales para todos… o deberian serlo.